Vio dos mujeres
que aparentaban entre 30 y 40 años de edad y que después supo que eran rusas.
Cuando el fiscal le preguntó si creía que el riñón que se le había trasplantado
en una clínica de Pristina pertenecía a alguna de ellas, dijo que sí, que sí lo
creía. Raul Fain, canadiense de 66 años, pagó por el riñón lo que el resto de
enfermos que pasaron por aquella clínica, la Medicus, entre 80 y 100.000 euros.
Estas eran algunas de las primeras declaraciones ante un tribunal compuesto por
tres jueces de la Unión Europea que juzgan la mafia de los trasplantes de
órganos en Kosovo. Un informe del Consejo de Europa puso al actual primer
ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, al frente de este negocio, que incluía el
‘engorde’ de prisioneros para ser despiezados en órganos destinados a
trasplantes.
Las primeras declaraciones escuchadas en
el juicio abierto en Pristina parecen extraídas de una siniestra película de
terror de las bien sórdidas. Es ahora cuando se van haciendo realidad las
acusaciones contenidas en el informe del Consejo de Europa que relacionó de
forma directa el comercio de los órganos con el entonces Ejército de Liberación
de Kosovo, un sanguinario grupo terrorista dirigido por el hoy primer ministro
del nuevo ‘estado’ europeo, quien no sólo conocía el tráfico, sino que lo
dirigía y se lucraba con él.
El anticorruptor
corrompido
Dick Marty, que investigó y firmó las
acusaciones contra Thaçi -que incluían tráfico de drogas y armas, y lavado de
dinero negro- ha sido llamado a declarar al juicio, entre las protestas de las
defensas de los acusados, que incluyen a un destacado urólogo kosovar,
supuestamente el encargado de ejecutar las ‘operaciones’ de despiece y repiece.
Según los abogados defensores, si Marty declara en el proceso, este se
convertirá en un proceso político y no en uno penal. Los jueces deberán decidir
ahora en torno al tema en los próximos días.
Mientras tanto, Kosovo continúa con su
habitual tensión interétnica. Los serbokosovares han dicho que van a organizar
elecciones locales en sus territorios al margen del gobierno central de
Pristina. El anuncio de este acto de rebeldía, que ha sido condenado con
inusitada rapidez por las Naciones Unidas, ha provocado un incremento de los
resentimientos mutuos. La policía kosovar detenía a cuatro cargos locales
serbokosovares acusados de participar en el ilegal proceso electoral. Por su
parte, enviados de Belgrado a Pristina fueron atacados a pedradas en la capital
kosovar, y cuando el ejecutivo serbio protestó, desde Kosovo se respondió que
el incidente carecía de importancia porque había sido producido por un “grupo
de hooligans”.
Pero otro ‘hooligan’, este de mayor
rango, era detenido por agentes de Eulex, la misión de la Unión Europea en
Kosovo. Nazmi Mustafi, máximo responsable de Kosovo en la lucha contra la
corrupción, era detenido a finales de la semana pasado precisamente bajo
acusaciones de corrupción. Según las informaciones de que se dispone por el
momento, Mustafi recibió 20.000 euros en sobornos por parte de un liquidador
del Banco de Crédito de Pristina, Pashk Mirashi. Este había sido cazado por
Mustafi en un desfalco de 200.000 euros, y fue puesto bajo arresto
domiciliario, que solo duró tres meses después de que el desfalcador le
entregara a su captor y héroe contra la corrupción los 20.000 euros
mencionados.
UE: Apertura de
proceso con Kosovo
Sin embargo, a pesar de todo este
‘desarrollo’ de ‘país’, la administración de Barack Obama, como antes había
hecho la de George Bush, continúa apoyando a muerte a su único valedor musulmán
ante la comunidad de naciones de verdaderos creyentes, que, mayormente, odian a
Washington. Hashim Thaçi realizaba la semana pasada una visita a Washington en
la que se entrevistó con el vicepresidente, Joseph Biden, y con la secretaria
de Estado, Hilary Clinton. Estaba prevista una entrevista con Obama, pero se
suspendió a última hora sin explicaciones.
En rueda de prensa, Clinton alabó la
decisión de la Unión Europea de iniciar un estudio de viabilidad para incluir a
Kosovo en el bloque continental. Según la responsable de la diplomacia
estadounidense, este “es un paso adelante hacia la integración de Kosovo en la
Unión Europea, que confirma que Kosovo y los dirigentes de la Unión Europea están
decididos a estrechar relaciones”.
El miércoles pasado, el comisario de la
UE para la Ampliación, Stefan Fuele, se reunió con representantes de Kosovo y,
con posterioridad, anunció el inicio de un estudio de viabilidad para la
incorporación de Pristina a la Unión. Si este informe es positivo para los
intereses de Kosovo, con posterioridad se firmaría un Acuerdo de Estabilización
y Asociación entre ambas partes. La apertura formal de conversaciones con
Kosovo para su entrada en la UE se produce cuando cinco de los 27 miembros de
la Unión ni tan siquiera admiten la independencia de Kosovo. Grecia, Rumanía,
Eslovaquia, Chipre y España han rechazado reconocer a Kosovo como un país
independiente.
Más fondos de la Unión
para Kosovo
En cualquier caso, si el informe de
viabilidad es positivo para las aspiraciones del territorio balcánico, como
parece previsible, la consecuente firma del Acuerdo de Estabilización y
Asociación supondría el envío de nuevas remesas de fondos de la Unión hacia
Kosovo. Los ejecutivos de Bruselas se encuentran muy abiertos a esta
incorporación del territorio kosovar, que, aunque tardaría aún años en
producirse, en su opinión contribuiría a calmar las tensiones étnicas y a
combatir la corrupción.
Desde este Boletín Informativo nunca nos cansaremos de defender la verdadera y única identidad de Kosovo:
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