viernes, 4 de mayo de 2012

PASAJES DE LA HISTORIA



LA REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA ( R.S.I )


La República Social Italiana (en italiano, Repubblica Sociale Italiana), llamada por muchos historiadores República de Saló o República Social Fascista de Saló, fue el Estado creado por Benito Mussolini en el norte de Italia, luego de que las fuerzas aliadas tomasen el sur del país, con apoyo de la Monarquía y parte del Ejercito que utilizaron la conflagración para derrumbar al régimen en 1943. Tenia presencia de la Werhmatch alemana. Virtualmente su capital estaba situada en la ciudad de Roma (en Saló, estaba la Agenzia Stefani, que enviaba de allí sus mensajes oficiales a la prensa), y existió entre 1943 y 1945. Mussolini fue su primer y único jefe de Estado.

La República Social logró las reformas sociales (socializacion de la economía) de las estructuras que representan la versión más resuelta del Fascismo Revolucionario.


bandera de la Republica Social Italiana


La República Social Italiana comenzó a gestarse tras la destitución y arresto de Mussolini el 25 de julio de 1943. Desde el mismo momento en que tuvo noticia de estos hechos, Hitler desconfió del nuevo Gobierno de Badoglio y comenzó a preparar su respuesta ante la inminente capitulación de Italia ante los aliados. Los planes de Hitler incluían, como punto fundamental, la liberación de Mussolini y su restablecimiento en el poder.

Así pues, tras el anuncio oficial de la rendición italiana (8 de septiembre de 1943 aunque la firma del acta de capitulación se había producido, en realidad, cinco días antes), las tropas alemanas entraron en Italia, tomando por sorpresa a su desprevenido ejército, mientras el rey Víctor Manuel III y el mariscal Badoglio huían de Roma, dejando el campo abierto al avance germano.
El 12 de septiembre (cuatro días después de anunciarse la capitulación de Italia), un comando alemán, dirigido por el capitán de las SS Otto Skorzeny llevó a cabo la "Operacion Roble", esto es, la liberación de Mussolini de su prisión en Gran Sasso (Apeninos), más concretamente el hotel-refugio de Campo Imperatore donde se hallaba retenido Il Duce. Una vez liberado, Mussolini fue llevado a Alemania, desde donde anunció la creación del Partido Fascista Republicano y, tres días después, la reanudación de la guerra al lado del Tercer Reich y el Imperio del Japon.

De regreso a Italia, Mussolini formó un nuevo Gobierno, compuesto por partidarios del llamado régimen del ventenio (1922-1943), el día 23 de septiembre, aunque no pudo cumplir su propósito de situar su capital en Roma, pues los intereses militares alemanes lo desaconsejaban, de forma que la sede del gabinete quedó establecida en Saló (provincia de Brescia).

El nuevo Estado de Mussolini se extendía desde la frontera norte de Italia hasta la Linea Gustav, establecida por los alemanes a la altura de Cassino para cerrar a los aliados el camino hacia Roma.
El 1 de diciembre de 1943 el nuevo Estado de Mussolini adoptó oficialmente el nombre de República Social Italiana.
A partir de ahí, el nuevo régimen se dedicó a la organización de sus Fuerzas Armadas, a cargo del ministro Rodolfo Graziani quien sólo logró formar cuatro divisiones de soldados reclutados que lucharon contra los partisanos. Además de este ejército regular, se formaron grupos de soldados de la nueva República fascista del más variado origen y organización, si bien todas (excepto la división Legione X, creada de forma independiente por el príncipe Valerio Borghese admirador del NacionalSocialismo, y a las órdenes directas de éstos) se encuadraban en el marco competencial del Ministerio de Graziani. Mussolini llegó, incluso, a militarizar el propio Partido Fascista, con la creación de las Brigadas Negras Moviles, el 21 de junio de 1944.
El nuevo Gobierno mussoliniano también se concentró en ajusticiar a los antiguos miembros del Gran Consejo Fascista que lo habían derrocado en julio de 1943: el Proceso de Verona (8-10 de enero de 1944) y que terminó con la condena a muerte y ejecución de 5 de los citados ex-jerarcas fascistas que se hallaban en poder de sus antiguos correligionarios (un sexto procesado fue condenado a 30 años de reclusión). Los 13 antiguos miembros del Gran Consejo Fascista que se hallaban en paradero desconocido fueron condenados a muerte en rebeldía.
Durante la existencia de la República Social Italiana, Mussolini mantendría varias entrevistas con Hitler, siendo la última conocida la que tuvo lugar el 20 de julio de 1944, la tarde posterior al atentado contra el Fuhurer. El Duce solía regresar de tales entrevistas con renovados ánimos sobre un posible vuelco de la situación militar.

A pesar de que el Nuevo Estado Fascista habia emprendido un gran numero de reformas economico-sociales, tales como la Democratizacion (en el real sentido de la palabra) de ciertos Conglomerados Industriales, los incesantes (y muchas veces criminales) bombardeos Aliados, los bajos suministros (los Aliados invadieron el Sur de Italia y Alemania comenzaba a ser cercada por los Aliados) y un obvio desenso en la calidad de vida terminaron por derrumbar esta Ultima (hasta ahora) Aventura Fascista en Italia...

Graziani negociaban su propia rendición a espaldas de Mussolini, el 25 de abril de 1945, coincidiendo con la entrada de los aliados en el valle del Po. Estalló la insurrección partisana en el norte de Italia, que culminó con la toma del poder por parte del Comité de Liberación Nacional de la Alta Italia que, tras proclamar el estado de emergencia, puso fuera de la ley a los dirigentes fascistas, para quienes decretó la pena de muerte.

El 29 de abril de 1945, el mariscal Rodolfo Graziani que había sido capturado por los aliados, rubricó por poderes la llamada "rendición de Caserta", capitulación oficial de las tropas alemanas en Italia, así como del ejército de la República Social Italiana (siendo este último punto el de incumbencia de Graziani). Este documento selló el fin de la República fascista.


"Los hombres se mataran por poseer las cosas más superfluas y banales. Las plutocracias naufragaran en una desesperada carrera por dar cada vez más lujos a la humanidad corrompida por la molicie. Al final las plutocracias terminaran por no poder dar de comer a una población cada vez mas numerosa. Habrá otra vez hambre de desocupados. Y vendra otra vez el bolchevismo a ofrecer tentadoramente las mismas soluciones falsas que nos ofrecieron a nosotros. Y aquellos que querran poner remedio a este estado de cosas no tendran otra alternativa que volver la vista hacia lo que nosotros hicimos...."


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