El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha corresponsabilizado de la crisis a "todos", esto es, a las familias, empresas y administraciones públicas que solicitaban créditos, a las entidades financieras que los concedían y al Banco de España por no dar "la voz de alarma".
"Había muchísimo dinero durante mucho tiempo. Se conseguía el dinero muy fácil con tipos demasiados bajos", explicó Rosell en el curso de verano organizado por la Fundación Faes. "Todos fuimos culpables", aseguró.
En concreto, el líder de la CEOE criticó a los bancos por conceder financiación "con demasiada alegría" y al organismo superior porque en "un momento dado" no alzaron la voz para alentar de los riesgos existentes.
"Hay evidencias claras de que los lamentos de supervisión y regulación han sido inadecuados", expresó, para después puntualizar que en función de los "desastres" y la morosidad en cada país se puede realizar una clasificación de aquellos que "peor lo han hecho". Para el patrón de patronos, la burbuja inmobiliaria en España "no era ficticia", al argumentar que existían muchos clientes en este mercado: los que compraban una vivienda para mejorar sus condiciones, los extranjeros que venían a España a trabajar, los que veraneaban y aquellos que decidían comprar un piso como inversión. "De todo eso no hace un siglo, hace simplemente cinco años, y parece que ha sido una eternidad", ilustró en alusión a que el crédito crecía en 2006 un 24% mientras ahora está estancado.
Desde Marbella Resiste opinamos que el presidente de la CEOE culpa de la crisis a todo el mundo, a gobiernos, bancos, instituciones públicas, familias, trabajadores y empresarios, y sin dejar de tener parte de razón está totalmente equivocado puesto que no se puede exigir la misma responsabilidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores o al Banco de España, que a un empleado de la construcción. Es injusto que Rosell culpe en igual medida a un obrero de firmar un crédito mayor al que podía realmente pagar a pesar de que su banco se lo proporcionaba sin ningún rubor ni vergüenza, que la entidad bancaria cuyo director estaba obligado por sus superiores a lograr unos objetivos que, en base a la renta del territorio, eran inalcanzables. Y si esto pasó en Campanillas, Alhaurín, Coín, Casares,.... imaginaos lo que puedo ser esta merienda de negros en las grandes ciudades españolas o en centros donde la especulación era una moneda más de curso legal que el propio euro, caso de Marbella.
Cierto es que la codicia es la principal coartada que ha permitido a los especuladores, todos ellos por cierto miembros de la CEOE, inventarse esta crisis, realizar este movimiento de pinza para estrangular a la economía y comenzar ahora la fase de beneficios, pues como ya sabemos no ha habido ninguna crisis, es un simple saqueo. Si bien es cierto que, realizado con el consentimiento de los robados, es decir el nuestro, no existe delito sino que se denomina libremercado, osease capitalismo puro y duro.
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