Encabezados por una pancarta con el lema ‘Queremos que se nos escuche. Mezquita No’, los vecinos tomaron rumbo a ese punto, situado entre los números 23 y 25. Los promotores del acto querían mostrar la escena que se podría producir en caso de desencadenarse una situación de emergencia.
«Además de que la calle es estrecha para una posible evacuación, tenemos que tener en cuenta que bajo el local se encuentran unas calderas de 13.000 litros de gasoil para las calefacciones de los edificios», alertaba Fernando Estefanía. El rechazo entre los asistentes era total. Temen que la inseguridad llegue a su barrio. «Aquí no va a venir lo más granado», advertía una vecina. «Luego se empiezan a meter en los pisos y se devalúa la zona», añadía Raquel.
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