Según el artículo 3 de la constitución marroquí, el islam es la religión del Estado. Este artículo impide toda secularización de la vida pública. Eso quiere decir que una ley no conforme al derecho coránico no podría ser aplicada por el legislador marroquí.
En virtud de ese artículo no es posible separar la sociedad civil de la sociedad religiosa dentro del Estado, situación que no se adapta a las normas democráticas conocidas a nivel mundial.
Las libertades individuales no están garantizadas por la constitución marroquí
Según las leyes coránicas la mujer no puede heredar los mismo más quen la mitad de la parte heredada por su hermano. Por lo tanto la mujer marroquí no posee los mismos derechos que el hombre marroquí ante la ley.
El concubinato está prohibido pero la poligamia es autorizada.
Según este artículo los ciudadanos marroquíes son necesariamente musulmanes, y por lo tanto no pueden comer en público durante el ramadán, como tampoco tienen derecho a consumir bebidas alcoholicas. Tampoco tienen derecho a convertirse a otra religión.
Aunque una gran mayoría de los diputados aprobara una ley que conteste esta situación, sería rechazada por el tribunal constitucional, lo que impide toda eventual reforma.
Los cristianos no tienen derecho a evangelizar en Marruecos, ni siquieran tiene derecho a distribuir ayuda humanitaria en nombre de organizaciones cristianas.
Las autoridades marroquíes autorizan sin piedad la tortura y la matanza de millones de ovejas en codiciones horribles para las celebraciones de sus festividades religiosas.
Una parte enorme del presupuesto marroquí es destinado al ministerio de Asuntos Islámicos, unos recursos que se restan al desarrollo social del país.
La homosexualidad está prohibida por ley.
Ningún testamento que no sea conforme al derecho coránico de herencia no puede ser tomado en consideración al deceso del concernido, es decir que el ciudadadano marroquí no tiene libertad para transmitir su fortuna según su voluntad.
El casamiento y el divorcio deben someterse a todas las condiciones de las leyes coránicas. No hay, pues, ninguna clase de casamiento civil o por contrato.
Todo ciudadano europeo que desee casrse con una mujer marroquí debe convertirse al islam para que su matrimonio sea reconocido por el Estado marroquí.
Todo recién nacido en Marruecos debe tener un nombre árabe o islámico para que sus padres puedan registrarlo en su municipio.
Está estrictamente prohibido dudar de la profecía de Mahoma e incluso de criticar el islam.
Los ciudadanos marroquíes que se convierten a otras religiones no tienen dercho de construir sus templos y no tienen derecho a organizarse en asociaciones públicas.
Todo apóstata que niega públicamente su pertenencia al islam pierde automáticamente su derecho a heredar.
Cada nuevo recién nacido de una pareja no casada es considerado por el Estado como un bastardo.
Las relaciones sexuales fuera del matrimonio están prohibidas por la ley.
El islam es la referencia única del código del estatus personal en Marruecos y eso contradice la realización de un Estado civil en el cual todos los ciudadanos pueden elegir por si mismos todo lo que concierne a su vida privada.

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