BOLETÍN INFORMATIVO DISIDENTE NACIONAL REVOLUCIONARIO

martes, 17 de abril de 2012

LA CACERÍA DEL REY EN BOTSUANA PUDO COSTAR A LOS ESPAÑOLES 20.000 EUROS


Aumenta la polémica en torno a la operación de cadera del Rey Don Juan Carlos tras su accidente mientras se encontraba de cacería de elefantes en el país africano de Botsuana.

El coste de esta actividad puede elevarse hasta los 20.000 euros, según informa el presidente de la Federación Española de Caza, Andrés Gutiérrez Lara, en palabras que recoge la edición digital de El País. A estos 20.000 euros habría que sumar además todos los gastos derivados de la estancia en el país y el desplazamiento hacia el mismo.
“Se caza de todo con permiso, es una fuente de ingresos en los parques nacionales de África”, asegura Gutiérrez Lara, que confirma que “el problema es al caza furtiva”, dando por hecho que la actividad del Rey contaba con todos los permisos.
La empresa Rann Safaris, encargada del safari del monarca español, ofrece actividades similares que pueden llegara costar hasta 59.000 dólares, si bien estas se prolongan durante un periodo de 14 días.
La gran duda es si la Casa Real pagó realmente esta actividad o si el Rey fue invitado, toda vez que en ocasiones ciertas personalidades reciben el beneplácito de la organización para realizar las cacerías y promocionar de este modo este tipo de turismo entre los aficionados a la caza de todo el planeta.

El Rey es presidente de honor de WWF/Adena

WWF hablará con la Casa Real del asunto de la cacería de elefantes en Botswana por parte del Rey Don Juan Carlos, una vez que haya recopilado los comentarios de “malestar” de sus socios, simpatizantes, y no socios.
La organización de conservación de la naturaleza tiene como presidente honorífico al monarca desde su fundación el 30 de julio de 1968, cuando aún era Príncipe de España.
Además, ha señalado que en el momento de la constitución de la ONG en 1968 se buscaba una figura de máxima relevancia política y social en un momento en el que la conservación del medio ambiente no era un tema importante en la sociedad española.
“Nos pareció que (don Juan Carlos) era un magnífico embajador y desde entonces lo ha venido siendo”, ha manifestado, al tiempo que ha reconocido que en 1968 ya se conocía la afición por el deporte cinegético del monarca.
Respecto a la polémica creada, Suárez considera que se ha producido porque el elefante es un “icono de conservación”, una especie “bandera” que supone un elemento clave en la conservación, no tanto por el grado de amenaza de la propia especie, ya que en muchas partes de África hay poblaciones muy importantes, sino que es un “emblema” desde el punto de vista de conservación del hábitat y otras especies asociadas.
“Por eso el impacto es mucho mayor que practicar la caza con cualquier otra especie, siendo una actividad legal y que en muchos casos puede ser una herramienta de conservación”, ha agregado.
Asimismo, ha precisado que el elefante africano está incluido en el apéndice I del Convenio CITES de especies amenazadas en todo el continente salvo en cuatro países (Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue), por lo que su caza o comercio de cualquier producto derivado está prohibido.
Sin embargo, estos cuatro países -que albergan dos tercios de la población africana de elefantes- figuran en el apéndice II del Convenio CITES.
Por ello, su caza y comercio, y el de su marfil, está regulado y bajo control, al tiempo que ha precisado que cada dos años en la reunión de CITES se actualizan y valoran las cantidades que cada país puede exportar tanto de animales como de marfil almacenado.
De hecho, ha recordado que hace dos años Zambia pidió exportar marfil y no se le permitió porque no tiene un plan de gestión, a diferencia de estos cuatro países.

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