La gastronomía se cuela en esta atípica nómina, y lo hace gracias a una comida de 531 euros fechada el 25 de diciembre de 2010. O sea, Navidad, jornada frenética en la Administración española. Ese día, Clemente comió con su familia en el mismo restaurante, admite la Junta. Pero la factura, dice su Consejería, llevaba fecha equivocada: en realidad, el almuerzo oficial se celebró el 22. Y el otro, el del 25, lo pagaron Clemente y su familia. Al menos, eso sostiene un escrito del restaurante fechado justo ayer, es decía, un día después de que Público comenzase a preguntar a la Junta de Castilla y León por sus “gastos de protocolo”.
Entre otras fruslerías, y además de los abalorios o charms suficientes para montar un museo de miniaturas, hay en la lista una prenda de punto, un cardigan, un chaquetón deportivo, una capelina, un reloj y un bolso de 210 euros.
La Consejería admite haber pagado todo ello. El bolso, dice el equipo de Clemente, era en realidad una funda para el ordenador. ¿De cocodrilo? Sus portavoces añaden que la capelina, una prenda a caballo entre el foulard y el capuchón, se entregó a una residencia de ancianos. ¿La sortearon? No se sabe. Quienes aceptaron hablar con Público dijeron ignorarlo. Es Protocolo el que lleva el control del destino de los regalos, adquiridos casi todos en El Corte Inglés.
Facturas sin pagar
La factura de la funda de ordenador de lujo y abalorios y etcétera es la mayor de todas: 1.045 euros. Uno de los objetos que figuran es un iPod. Pero eso no era para protocolo, cuenta la Consejería, sino para el gabinete de prensa.
La factura de la funda de ordenador de lujo y abalorios y etcétera es la mayor de todas: 1.045 euros. Uno de los objetos que figuran es un iPod. Pero eso no era para protocolo, cuenta la Consejería, sino para el gabinete de prensa.
Otras cinco facturas, por importe de 975 euros, fueron giradas por El Corte Inglés a la Consejería. Pero, según sus responsables, ninguna de ellas se pagó. ¿Se equivocó El Corte Inglés en un inédito gesto de negligencia administrativa? La Consejería no se atreve a llegar tan lejos. Ni a desmentir que las facturas fueran recibidas. Simplemente, no se registraron, dicen. Esos cargos eran por una sobrecamisa reversible, una cazadora de nylon, una camisa y algún objeto de joyería, un jersey y un reloj.
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