BOLETÍN INFORMATIVO DISIDENTE NACIONAL REVOLUCIONARIO

martes, 5 de julio de 2011

LA DESCOMPOSICIÓN EUROPEA


Tras la crisis de los pepinos, el problema griego, los rescates a Irlanda y Portugal y el final del concepto de espacio Schengen, la UE se enfrenta a la descomposición de todas las ideas que justificaban su existencia.

   Desde hace casi tres años sólo se oye una palabra en la vieja Europa: crisis. La debacle financiera mundial, que estalló en 2008, acabó arrastrando a Grecia, Portugal e Irlanda, y cuando parecía que nada peor podría pasar, ahora una crisis alimentaria con el pepino español como involuntario protagonista.

   La muerte de 11 personas en Alemania tras ingerir pepinos procedentes de granjas de Almería y Málaga supuestamente contaminados con la peligrosa bacteria intestinal EHEC ha sido como al gota que parece colma el vaso de la resistencia.

   Pero al margen de la "crisis del pepino", no parece que loa apática situación de buena parte de Europa sea solo un asunto puramente coyuntural: da la impresión de que el Viejo Continente pasa por una crisis propia de identidad que pone en duda incluso los valores que lo definen.

   ¿ Ejemplos ? La reciente decisión de los 27 socios comunitarios de endurecer las reglas del Tratado de Schengen (1985) para blindar mejor las fronteras de Europa ante la inmigración, a petición de Francia e Italia: un hecho sin precedentes hasta la fecha.

   Mientras tanto, resurgen partidos de extrema derecha como el Partido de las Libertades (PVV) de Geert Wilders en Holanda, el Fente Nacional de Marine Le Pen en Francia, el "Vlaams Belang" en Bélgica o la formación Verdaderos Finlandeses que se niegan a colaborar en el rescate financiero de los bancos en Portugal.

   A ello se suma el caso del que fuera hasta hace pocas fechas presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, acusado de intento de violación de una camarera de hotel y deja forzosamente el cargo.

  Para justificar el "poder europeo" ya no parece bastar las garnades cifras macoeconómicas, según las cuales la UE tiene un producto interno bruto (PIB) mayor que el de Estados Unidos ( 11.785.474,9 de euros en 2009 ). La percepción de bienestar no está ya solo relacionada con el PIB.

   A pesar de que alberga solo el siete por ciento de la población mundial, el comercio de la UE con el resto del mundo representa aproximadamente un 20 por ciento de las importaciones y exportaciones. Es la primera exportadora y la segunda importadora mundial., Cifras huecas que, sin embargo, no transmiten cercanía a los ciudadanos.

   "Europa ya no es la misma. Estamos en crisis de identidad", afirmaba un análisis del periódico belga "Le Soir".

   Por si no bastara la crisis coyuntural económica, con la posibilidad de tener que aplicar un segundo rescate a Grecia ( que finalmente se ha producido como cabía de esperar ) tras constatar la insuficiencia del primer paquete de ayuda de 110.000 millones, la "crisis del pepino", como la bautizó la prensa europea, se sumó a una sensación de creciente "eurodepresión".

   Millones de ciudadanos dejan traslucir su descontento con la clase política que les dirige, con el ejemplo de los "indignados". Es cierto que esta no es la primera vez que la UE sufre una crisis alimentaria de dimensiones graves. Todavía se recuerda la denominada "crisis de las vacas locas", la contaminación por la encefalopatía espongiforme bovina (BSE) de 2001, con cerca de un centenar de muertos, además de pérdidas millonarias para el sector.

   Pero quizás la "crisis del pepino" haya caído en un momento especialmente bajo en el ánimo de millones de europeos: con la tasa de desempleo récord en algunos socios como España ( 21% ), con bancos tres países rescatados por la UE y el FMI, y bajo la amenaza de una "epidemia" de desempleo para los próximos años, como advirtió recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

   Según los últimos datos de la agencia estadística de la UE, Eurostat, los ciudadanos corrientes sienten una desafección cada vez más profunda por quienes les gobiernan.

   Muestra de ello ses que l porcentaje de participación en las elecciones al Parlamento Europeo, la única institución comunitaria elegida ( desde 1979 ) por sufragio universal, no ha dejado de bajar desde esa fecha.

   

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