
Amigo, te voy a hacer una pregunta que quiero me respondas: ¿Conoces a compromiso? Espera, antes de responderme quiero que la pienses bien, que no te precipites, que la interiorices.
Te quejas de la situación actual, del trabajo, del futuro negro de los jóvenes, de la inmigración, de las drogas, de la falta de educación de la juventud, de la clase dirigente política, de los bancos, discutes con tu pareja porque no llegas a fin de mes, te quejas de que todas las ayudas sociales las acaparan los inmigrantes, te quejas de los recortes que el Gobierno hace, de la subida de los precios, en definitiva te quejas por todo. Y tienes razón, tus quejas están fundamentadas. Estamos atravesando una época dura, ni nuestros padres con la querida y tan mencionada transición lo pasaron tan mal. Nuestros abuelos hicieron una guerra y una vez acabada veían futuro, había que reconstruir todo eso que ellos mismos destruyeron. Y…¿ ahora qué?
Trabajas ocho horas, si tienes el privilegio de trabajar, y apenas llegas a fin de mes. En casa entran dos sueldos y uno se va para la hipoteca. Te ves jodido. Has visto como tu casa ha quedado en manos de la banca, y la izquierda no hace nada. ¿No te has dado cuenta que son cómplices del capitalismo? Sigues quejándote. Te das cuenta que ningún partido te representa. Que entre ellos discuten, hacen el gran teatro del s.XXI y los periodistas actúan de cómplices. Ves como sube el precio del combustible, los alimentos básicos también. Tus impuestos nadie te los perdona. Y el banco cada mes te pasa la hipoteca, el recibo de la luz llega puntualmente al igual que el del agua y el teléfono, sin tener en cuenta si puedes pagarlos o no: primero paga y luego hablamos.
En el bar muestras tu enfado con la casta política, con sus recortes, con su mafia. Te enfadas, hablas mal de ellos, y llevas toda la razón. Son unos sinvergüenzas. En el trabajo, en el aula, en la calle respiras ese ambiente tenso, de que todo va mal. Ves como todo el mundo opina lo mismo. Estamos todos de acuerdo. Sigues quejándote. En los medios de comunicación, radio y prensa lees cada mañana que los entendidos en economía no auspician un buen devenir al país. Sólo noticias negativas sobre la Nación, todo malo. Tú sigues quejándote. Y ¿ahora que? ¿Piensas que quejándote arreglarás algo? Tus quejas desde la computadora, desde ese sillón cómodo, tus quejas en las redes sociales, esas charlas en el bar entre quinto y quinto, en el café, esas charlas del alumno, del profesor, del diplomado, del obrero, del licenciado, todo eso que hablas cae en el olvido, porque las palabras sin hechos, se olvidan. ¿A que esperas para movilizarte? ¿Tienen tus hijos que pasar hambre? ¿Tiene que enfermar tu madre y que no haya personal sanitario para atenderla? ¿Tiene que morir algún ser cercano por estar el ambulatorio cerrado por los recortes? ¿Tienen que desalojarte de tu casa? Después de esto te vuelvo a preguntar: ¿Conoces a compromiso? ¿Lo viste alguna vez? ¿Pasó por tu casa?
Víctor Enríquez González
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