
José Alsina Calvés para TdE/No se confundan: no es ninguna consigna neonazi, aunque recuerde al “ein Reich, ein Volk, ein Führer” (un Imperio, un Pueblo, un Caudillo): se trata solamente de la consigna con la que la Generalitat de Catalunya, CDC y otros partidos, pretenden movilizar a la sociedad civil catalana en contra de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que declara que el castellano también (el subrayado es nuestro) tiene que ser lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña.
Ante la creciente respuesta popular frente a sus políticas reaccionarias de recorte de servicios públicos, Convergencia y demás cómplices, andaban desesperados buscando alguna manera de desviar la atención de la población y de algún chivo expiatorio o enemigo exterior al que echar la culpa: ya lo ha encontrado.
Todos juntos en unión, bajo el cetro del gran Emperador-Recortador Artur Más, para luchar contra la intolerable posibilidad de que en algún centro de enseñanza catalán se de alguna clase en castellano, que, al parecer, amenaza nuestra identidad y nuestras más sagradas esencias (curiosamente parece que el impartir clases en inglés no amenaza la susodicha identidad).
Curiosamente, algunos colegios privados de élite (donde los gerifaltes de CDC y del PSC mandan a sus hijos) ya hace tiempo que han introducido la práctica de impartir algunas asignaturas en castellano. Pero lo que está bien para los elegidos no tiene por qué ser bueno para el pueblo llano.
La pseudoizquierda (ERC, IC) ya se ha olvidado de los recortes en sanidad y en servicios públicos. Las grandes centrales sindicales (financiadas con fondos públicos) están dispuestas a ir del brazo de las patronales de la enseñanza privada para defender el “modelo lingüístico”. Omnium Cultural, la secta nacionalista que prospera a expensas del presupuesto público, ya prepara manifestaciones espontaneas.
Y tienen la desvergüenza de hablar del “modelo educativo catalán”, cuando el sistema educativo en Cataluña ocupa uno de los lugares más bajos, incluso dentro del mediocre panorama español. Pero es igual que aumente el número de analfabetos por metro cuadrado aumenten, siempre que hablen (aunque sea mal) en catalán.
Una vez más el nacionalismo catalán se revela como lo que es: una neurosis colectiva impulsada desde el poder para estupidizar a la población de Cataluña, y mantener a las “élites” corruptas e inútiles que gobiernan.
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